¿Seremos el país mejor educado de América Latina en el 2025?

Por Julián de Zubiría, tomado de 

Análisis cuidadoso de las últimas pruebas nacionales e internacionales sobre calidad de la educación. Qué ha hecho Colombia, qué están haciendo los vecinos, y cuáles son las dos variables críticas que reclaman atención inmediata.

La estrategia de Santos

En campaña para la segunda vuelta y el día de la posesión para su segundo mandato, el  presidente Santos afirmó que “seremos el país mejor educado de América Latina para el año 2025”.

Esta idea fue lanzada inicialmente cuando el entonces candidato adhirió a las propuestas de la Fundación Compartir para elevar la calidad de la educación, las cuales consistían en mejorar la selección, formación y evaluación de docentes. Del mismo modo se hacía necesario mejorar las condiciones laborales de los maestros para atraer a los mejores a la profesión. El presidente también aseguró que consolidaría el Programa Todos a Aprender (PTA), generalizaría gradualmente la jornada única y  fortalecería el bilingüismo. Para esto se comprometió a aumentar significativamente los recursos invertidos en la educación.

Llevamos cerca de un año desde que aquella frase se convirtió en eslogan del gobierno, y aunque es un plazo muy breve para apreciar cambios en la educación, la publicación reciente del Tercer Estudio Regional, Comparativo y Explicativo  (TERCE) de la UNESCO sobre logros de aprendizaje en América Latina es una buena oportunidad para ver si estamos en el camino correcto.

Los vecinos

El Estudio tiene en cuenta los elementos comunes en los currículos de los países  participantes y ha sido aplicado en 1997, en 2006 y en 2012. Los resultados permiten  establecer si estamos avanzando con relación a nosotros mismos, y si lo estamos haciendo con mayor velocidad que otros países latinoamericanos. Para cumplir la meta del presidente, sería necesario tener mayores avances que los vecinos.

Y sin embargo las pruebas del 2012 muestran que ahora estamos más lejos de ser el país mejor educado de América Latina que en el 2006. La explicación es sencilla: los vecinos están haciendo la tarea mejor que nosotros. Los países que avanzan de manera más  significativa son Ecuador, Perú, Chile y República Dominicana, en tanto que Brasil, Uruguay y Costa Rica siguen avanzando satisfactoriamente, aunque no al mismo ritmo.  

En Ecuador la inversión en educación se multiplicó por 4,3 entre el 2007 y el 2014, se generalizaron los concursos de méritos y las evaluaciones para los docentes en todos los niveles educativos. Así mismo fueron vinculados maestros, principalmente finlandeses, para enseñar en la nueva Universidad Nacional de Educación, una de las cuatro universidades públicas creadas durante este periodo. Las medidas de seguimiento y control condujeron al cierre de 14 universidades y 86 extensiones universitarias, pero especialmente a la cualificación de los programas de formación en todas las universidades del país.

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Como respuesta a sus muy bajos resultados en las pruebas PISA del año 2000, Perú también viene tomando ciertas medidas de fondo desde 2003. En vez de ocultar los resultados, los peruanos decidieron declarar la Emergencia Nacional Educativa, construyeron un Proyecto Educativo Nacional, hicieron énfasis sobre la comprensión de lectura, y el país entero comenzó a discutir sobre la calidad de las escuelas. Se creó la Comisión Nacional de Educación con representación de todos los sectores y se diseñaron nuevos sistemas de evaluación de docentes y directivos, así como programas de estímulos para los mejores.

Los resultados de estos dos países están a la vista. Entre 2006 y 2012 y en materia de lectura para el grado tercero, Ecuador subió 56 puntos y Perú 48, en tanto Colombia permaneció en el mismo nivel. Para el grado sexto los tres países aumentaron respectivamente 42, 29 y 10 puntos. Y en relación con el lenguaje cotidiano, Colombia permaneció estancada.

En síntesis: Colombia no avanzó o avanzó poco, mientras Ecuador y Perú nos alcanzaban y pasaron de largo. Es más: las pruebas PISA para el período 2006-2012 mostraron la misma tendencia, mejoramiento para Perú y estancamiento para Colombia (por su parte Ecuador  se presentará por primera vez en este año 2015).

La mayoría de los quince países y un Estado (Nuevo León, México) que presentaron la prueba TERCE alcanzaron mejores resultados en matemáticas y lenguaje que los que obtuvo Colombia. Según el grado, quedamos ubicados entre el octavo y el décimo lugar en matemáticas, y entre el sexto y el noveno en lenguaje. Solo en ciencias los resultados colombianos son satisfactorios, pero hay que aclarar que la mitad de los países no presentó esta prueba.

No estamos pues en camino de ser “el país más educado de América Latina en 2025” porque nuestros vecinos vienen tomando medidas más profundas para mejorar la calidad de la educación y las han adoptado antes que nosotros.

Buen programa

La principal medida que ha tomado Colombia para mejorar la calidad de la educación tiene que ver con el recién creado Programa Todos a Aprender (PTA).

Gracias a este programa se han capacitado 100 formadores y 3.200 tutores para acompañar a los docentes de las instituciones educativas de peores resultados en las pruebas de Estado. El acompañamiento se da in situ y ha impulsado la creación y consolidación de comunidades de aprendizaje. Ha sido un esfuerzo positivo y costoso, pero su impacto es todavía bajo, pues no ha logrado trabajar con materiales de alta calidad ni vincular a la institución educativa como un todo, pues PTA se ha concentrado excesivamente en los docentes de matemáticas y lenguaje.

Las dos claves

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Los dos estudios anteriores al TERCE se conocen como el LLECE (por Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación, la entidad de la UNESCO que realiza las pruebas) y el SERCE (Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo).   Según estos estudios, las dos variables que más inciden sobre la calidad de la educación en América Latina son

  • El clima del aula y
  • El liderazgo pedagógico del rector.

Pero Colombia no ha tomado medidas sobre ninguna de ellas.

Tolerancia

El clima del aula tiene que ver con el apoyo y la confianza que los estudiantes perciben de parte de sus compañeros y de sus profesores. El SERCE concluyó que esta variable tenía  un impacto mayor sobre la calidad de la educación que todas las demás variables sumadas.

Por eso hay que trabajar para que las escuelas se conviertan de veras en territorios de paz, algo difícil de lograr en un país marcado por la guerra, la intolerancia, la desconfianza, el desplazamiento y la violación de los derechos humanos. Para lograrlo harían falta  instituciones educativas más participativas y democráticas, favorecer una cultura del cuidado, de la tolerancia y del respeto a los otros, así como un esfuerzo realmente serio para que los estudiantes aprendan a vivir en tolerancia.

Necesitamos convertir la convivencia en una prioridad educativa nacional. Esto solo es posible si la evaluamos, si la incluimos entre los indicadores de la calidad, si formamos tutores para promoverla, si la desarrollamos en los docentes y la utilizamos en el trato con los estudiantes.

Liderazgo

En segundo lugar, hay que garantizar que los rectores actúen como líderes pedagógicos y no como los administradores en los que se fueron convirtiendo durante la última década.

Los rectores deben encabezar los procesos de reflexión en las instituciones educativas, la elaboración del respectivo proyecto educativo institucional (PEI), los sistemas de evaluación, el modelo pedagógico y las medidas para aumentar la calidad. Ellos deben ser los primeros en asistir y participar en las reuniones pedagógicas en la institución.

Por el contrario, en la última época se marginaron de los debates pedagógicos y fueron asumiendo cada vez más las tareas puramente administrativas y legales. Hoy los rectores saben más de tutelas y procesos administrativos que de la formación de sus propios estudiantes. Las instituciones educativas perdieron a sus capitanes de barco; y todos sabemos lo que suele pasarles  a los barcos sin capitán.

Hacia el 2025

Mientras no tomemos medidas de fondo para cambiar el clima de aula y mejorar la formación y evaluación de docentes y rectores, es muy poco lo que avanzaremos en educación. Durante mucho tiempo el Ministerio del ramo negó el gravísimo problema de la calidad de la educación en Colombia, que ahora nos recuerda el TERCE pero que ya sabíamos: durante los últimos quince años, los resultados en las pruebas SABER han venido repitiendo que estamos completamente estancados.

Desafortunadamente, ni la jornada única ni el bilingüismo, dos de los programas bandera del gobierno Sanos van a la raíz de los asuntos que explican la mala y no cambiante calidad de la educación colombiana.

Hoy estamos más lejos que hace diez años de ser “el país más educado de América Latina en el 2025. Por eso, para alcanzar esta meta hoy se requieren correctivos más profundos que hace diez años:  ¿o es que ya abandonamos esa meta?