Acerca de la táctica por un estatuto único que recupere la dignidad de la profesión docente

Por Néstor Raúl Ramírez Moreno*

El magisterio acaba de librar en el pasado mes de septiembre, una significativa pelea contra el gobierno, en una época que se ha caracterizado por el arrasamiento de conquistas logradas a través de históricas luchas libradas por los trabajadores, en el país y en el mundo entero. Se trata de la época en la que se ha impuesto el nefasto modelo neoliberal, desde finales de la década de los 80s, hasta nuestros días.

En 1991 se aprobó una nueva Constitución Política para darle un sustento legal a la avalancha de reformas que estaban por llegar. A propósito, quienes hoy, dentro de la dirección sindical, defienden la inclusión de la evaluación en el proyecto de Estatuto Unico Docente argumentan que eso lo ordena la Constitución y que frente a eso no hay nada que hacer. El Procurador Alejandro Ordoñez considera inconstitucional haber desprivatizado el servicio del aseo en Bogotá, sin embargo Gustavo Petro lo hizo y está afrontando valientemente esta batalla contra el neoliberalismo privatizador y corrupto. Tildar desde algunas vertientes de la izquierda a la administración de Petro como neoliberal es la expresión de ese sectarismo mezquino que ha obstaculizado los necesarios procesos de unidad que el pueblo colombiano está pidiendo, siguiendo el ejemplo de los hermanos del sur (Bolivia, Ecuador, Brasil, Uruguay, Chile…).

Con la ley 50 de 1990, cuyo ponente fue el entonces senador Alvaro Uribe Vélez, se reformó el régimen laboral de los trabajadores, acabando con la estabilidad laboral y generando tercerización e informalidad; con la ley 100 de 1993, se convirtió la salud en una mercancía, amenazando con su desaparición a la red hospitalaria pública (el ponente de esta desastrosa ley fue el mismo siniestro personaje, ya mencionado, que encarna hoy en día la principal amenaza a las instituciones y organizaciones sociales democráticas, con su proyecto fascista, parapolítico, criminal y corrupto); se ha reformado el régimen tributario exonerando de tributar a los grandes capitales, endosándole esta responsabilidad tributaria a la mayoría de la población, a través del incremento del IVA, cargándole este impuesto a la canasta familiar.

Se recortó el presupuesto a la salud y a la educación, mediante el Acto Legislativo 01 de 2001 y a partir de ello con la ley 715 de 2001 se cambiaron las condiciones laborales de los maestros; como desarrollo de esta ley vino el decreto 1850 de 2002 que reformó la jornada laboral, el 2030 de 2002 que estableció los antipedagógicos parámetros, y el infausto decreto 1278 que dio vida a un nuevo estatuto docente que echó por tierra la estabilidad laboral de los maestros que desde entonces se han venido vinculando, vulnerando de esta manera la libertad de cátedra, los derechos civiles y sindicales y la dignidad de la profesión docente, a través de las punitivas evaluaciones de desempeño.

Han desaparecido por efecto de la acción del Estado, otrora importantes sindicatos, bastiones de lucha obrera, como SITTELECOM, el sindicato de las trabajadoras y trabajadores de Telecom que defendieron la empresa con un histórico paro nacional, y SINTRACREDITARIO, de las trabajadoras y trabajadores de la Caja Agraria; otros como la histórica USO de los trabajadores petroleros están reducidos a su mínima expresión. En otras palabras, esta es una época de resistencia, en donde lo que hay que hacer es defender lo que se tiene.

Es en este contexto que se pueden entender los importantes logros alcanzados por el magisterio a través de la movilización y el reciente paro de dos días, en el pasado mes de septiembre, y la envergadura de la lucha que hay que librar para alcanzar un Estatuto Unico Docente.

Sin embargo el Comité Ejecutivo de FECODE cometió un error que trajo consigo confusión, propicio conatos de desafiliación y rompimiento de la tan necesaria unidad para la lucha, brindándole al oportunismo, tanto de izquierda como de derecha, la excusa para arremeter contra la organización sindical, contribuyéndole al gobierno en su pretensión de quebrarle el espinazo a FECODE. El error fue haber levantado el paro ya señalado, sin haberlo discutido y acordado previamente en la Junta Nacional, como se había anunciado a los cuatro vientos.

Es cierto que el Comité Ejecutivo se hizo la autocrítica, acepto el error, y la aceptamos, así es como se debe hacer en las organizaciones de los trabajadores. Pero… estamos de nuevo frente a una situación de desconocimiento de la democracia dentro de FECODE. En la pasada Asamblea Federal (el Congreso) realizada en el mes de marzo en Paipa, el Comité Ejecutivo se comprometió a retirar lo concerniente a la evaluación sanción, del proyecto que ha de ser discutido y negociado con el gobierno, y se comprometió también a incorporar las sugerencias y recomendaciones provenientes de los sindicatos filiales, la ADE entre ellos. Pero este compromiso no se cumplió. En el documento que se está discutiendo dentro de la Comisión Tripartita no aparecen. La cartilla que se le repartió a todas las maestros y maestros del país fue redactada antes del Congreso de FECODE, aunque curiosamente a quienes participamos en él no se nos entregó la propuesta oficial.

Además, se debió de haber discutido y aprobado en una Junta Nacional el nuevo documento que contemplara esas modificaciones, eso no se hizo, pero en cambio si se está vendiendo la falsa e inconveniente idea de que el documento que se está discutiendo y negociando en la Comisión Tripartita fue aprobado en la Asamblea Federal, ¡eso no es cierto! yo estuve ahí, elegido por maestras y maestros de Bogotá para tal fin y puedo dar fe de ello.

¿Y qué tiene que ver esto con la táctica? La pelea con el gobierno por lograr un Estatuto Unico Docente que recupere la dignidad de la profesión docente, y los derechos conculcados con el nefasto 1278 y mantenga en su integridad el 2277, incorporando lo que le ha sido arrebatado, lo que no fue incorporado (por ejemplo los derechos políticos, el derecho a elegir y ser elegido) y mejore y actualice el régimen de escalafón, sin desmejorar en lo más mínimo lo contemplado en el 2277, desterrando la punitiva evaluación anual de desempeño y las evaluaciones de competencias para el ascenso en el escalafón, requiere necesariamente de una gran movilización del magisterio que respalde el proyecto, inclusive hasta llegar al paro nacional e indefinido.

Por esta tan elemental razón, la de la necesaria movilización del magisterio respaldando su propuesta de Estatuto Unico Docente, es que es imperativo, que la gran mayoría de las maestras y maestros colombianos nos apropiemos del texto, lo difundamos, lo defendamos. Luego el texto tiene que ser el resultado de un amplio proceso de discusión y acuerdos. No puede ser un texto impuesto por una maquinaria. No se pueden asumir posiciones sectarias en este que es un asunto de todos, que requiere altura política, lejos de mezquindades, en busca de la mayor unidad posible. Aquí no se trata de que “La ADE se atraviesa en todo porque es Bogotá”. ¡No! Aquí hay argumentos, razones que deben ser analizadas y discutidas teniendo como única brújula los intereses gremiales de toda la colectividad.

** Integrante del equipo de la Escuela de Formación Sindical de la ADE. Coordinador del Comité Sindical de la ADE en la Localidad 4ª de San Cristóbal. Profesor de Ciencias Sociales del Colegio Distrital Juan Evangelista Gómez J.T. Docente con estudios de Maestría en Análisis de Problemas Políticos, Económicos e Internacionales Contemporáneos, Licenciado en Ciencias Sociales, Diplomado en Derechos Humanos. nestoramirezmo@yahoo.es