Dificultades en la promoción y el aprendizaje escolar: la gota que derramó la copa

Miguel Ángel Pardo Romero1

Durante los últimos años, el Magisterio y la Comunidad Educativa, advertimos y padecimos los estragos en la calidad de la educación y los ambientes escolares, que derivaron del conjunto de medidas del artículo 67 de la Constitución Política de 1991, del Acto Legislativo 01 y la Ley 715 del de 2001. La mezquindad de la política neoliberal se fundió con lo absurdo. Varios ejemplos: negar a niños y niñas, un preescolar de tres grados, cuando todas las investigaciones demuestran que son transcendentales los primeros cinco años en todos los aspectos del desarrollo humano, con el agravante que llegan desnutridos al inicio de la escolaridad, uno de los factores de privación socio – cultural de mayor impacto.

No menos grave, ha sido la decisión de “aplazar” el derecho de la niñez a tener docentes en educación física y artística, idioma extranjero, tecnología e informática en preescolar y primaria y asignarlos solo hasta que accedan a la secundaria, desamparando durante 8 años el desarrollo de sus potencialidades, haciendo difícil cultivar el gusto por el estudio y caso omiso que estas áreas del conocimiento tienen una relación directa con las demás.

En la secundaria, se erosiona el sentido de la utilidad social de la educación en el alumno, con la promoción automática, el “conocimiento” “circunscrito” a cuatro competencias “básicas” y una educación media que no es especializada. Todo en su conjunto, contribuye a una enorme frustración de la muchachada que se aleja de la universidad o del mundo laboral, sin contar las terribles consecuencias en el deterioro de los ambientes apropiados para el aprendizaje.

Y todo fiscalmente perverso pero convertido en norma. El Gobierno con la Ministra de Educación y los grandes medios de comunicación ahora ¡¡ se hacen los sorprendidos!!, como el ladrón que grita atrapen al ladrón mientras él lleva la gallina bajo el brazo, “orientan” a la opinión a que concluya que la responsabilidad es del Magisterio y de los colegios oficiales, preparan el terreno para la supresión del sistema educativo público estatal y anuncian que en adelante la prioridad será la educación contratada y las concesiones escolares. Negocio redondo.

En su momento, analizamos el Decreto 230 de 2002 y, además de los estragos conocidos, reafirmemos tres hechos sobre este. Primero, que su origen no tenia sustento pedagógico sino fiscal; segundo, que su derogatoria fue un reclamo de la Comunidad Educativa y un revés para el MEN y; tercero, que la supresión del mismo no implica que “automáticamente” se elevaría el nivel académico.

En cuanto, el decreto 1290 de 2009, sí bien es muy importante que una norma gubernamental reconozca que la evaluación y la promoción es de la órbita de la autonomía escolar, la perversidad del mismo es subordinar procesos definidos internamente por los colegios sobre la promoción a evaluaciones externas nacionales e internacionales, sin que el Estado asuma su responsabilidad para resolver los factores asociados, arriba enunciados.

 

La promoción y el aprendizaje escolar están afectados por los factores asociados ya mencionados en este artículo y otros,2 como la situación de vulnerabilidad de los niños y jóvenes cuyas manifestaciones son: el maltrato sicológico y físico, el abandono, la violación de sus derechos, débiles pautas de crianza, soledad y hasta “niños criando niños”. Cuando llegan al colegio, están en situación de desventaja porque el afecto ha tenido una ruptura para poder crecer sanamente. Otro de los factores es la manipulación de las mal llamadas redes “sociales” a través de internet o la presión social por medio de la televisión. Sin control estatal, sin auto regulamiento de los particulares y las mafias haciendo de las suyas a las puertas de la escuela. Toda esta carga pasa a los hombros de la escuela y aumenta los conflictos. ¡Y siguen haciéndose los sorprendidos!

 

No se requiere un “Pacto” en el cual el Gobierno Nacional presenta como “solución” profundizar las causas del colapso sino una declaratoria de emergencia educativa en la que Estado y el Gobierno asuman su responsabilidad en los factores asociados aquí descritos, reservándose “el derecho” a “esperarnos” al final del camino, centrando la calidad de la educación en la pruebas y la evaluación. La emergencia educativa significaría, especialmente, el suficiente aumento de orientadores escolares y docentes en todas las áreas en preescolar y primaria, equipos de sicólogos y trabajadores sociales en la red hospitalaria en número adecuado para atender los problemas familiares que inciden en el desarrollo de los niños y jóvenes, equipos interdisciplinarios para incidir en las causas que afectan el aprendizaje escolar, disminución del número de estudiantes por aula y la asignación académica establecidos con criterios pedagógicos, modernización de la infraestructura, bienestar escolar, tiempos y espacios para la actualización de los currículos y formación permanente de los docentes financiada por el Estado. Poco efecto tienen los programas esporádicos cuya principal finalidad es la publicitaria.

En cuanto a la promoción, en el marco de la autonomía escolar, los docentes quienes hemos sostenido la educación contra viento y marea, seguiremos haciendo todo lo que está a nuestro alcance, como pueden ser programas de nivelación, valorar estrategias pedagógicas que la experiencia nos brindó mucho antes y después del Decreto 230 y avanzar en la definición de criterios de evaluación que son muy diferentes a la simple homologación de letras a números para la calificación. Pero todo ello implica la reorganización de los tiempos y espacios escolares dentro de la jornada que deben ser acordados por el Gobierno Escolar y respetados por el MEN y las Secretarias de Educación. Comprendemos que estamos en una etapa de crisis por los decretos impuestos de promoción escolar, pero no entraremos en pánico, tampoco aceptaremos indebidas presiones, por lo que, con respecto a la promoción de los alumnos, cabe el sabio adagio popular “…ni tan cerca que queme el santo ni tan lejos que no lo alumbre”.

1 Licenciado en Ciencias Sociales y Magíster en Historia. Presidente de la ADE y su representante ante el Comité Distrital de Capacitación Docente. El Educador Distrital, Bogotá Noviembre – Diciembre de 2010. Editorial Radio Revista Proyección, emisión del 5 de diciembre de 2010.

 

2 Planteamientos expuestos por la pedagoga Luz Marina Nieto C.   

 


Por Miguel Ángel Pardo Romero.