Educación y futuro de la humanidad

Educación y futuro de la humanidad

Ángel Pérez Martínez | 2019/07/22 00:01

Educación y futuro de la humanidad

Por primera vez en la historia de la vida humana está en duda que la generación siguiente tenga mejor calidad de vida que la actual. A no ser que los seres humanos cambiemos drásticamente nuestro comportamiento autodestructivo

Comparto la afirmación del educador e investigador de políticas educativas Michael Fullan, quien sostiene que: La humanidad siempre dependió de la dinámica de la evolución para terminar siempre mejor, al final de cada lucha. Durante los últimos 20.000 años, en términos generales, cada generación ha terminado mejor que la anterior, más recursos y mejor calidad de la sociedad. Esta vez no estoy tan seguro. El cambio climático es más nefasto; el futuro de los trabajos es impredecible cuando se mezcla con los robots; además, la capacidad de la humanidad para resolver problemas y finalmente llevarse bien es muy precaria”

Esta mirada pesimista del futuro de la humanidad es difícil de entender si se observa la mayor velocidad para producir y circular conocimiento; la cantidad de información en tiempo real; la captura de miles de imágenes que no necesitan explicación. Lo anterior contrasta con el bombardeo de mentiras, falsedades y notas irrelevantes que circulan en las redes, pero que se vuelven tendencia en un mundo globalizado que a su vez es cada vez más superficial y banal

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El mundo cambió y se globalizó. La competencia económica y la necesidad de atender las demandas para garantizar nuestra existencia (como alimentos, el cuidado de la salud, el vestuario, el transporte, entre otros) y en algunos casos el confort, exacerban día a día los procesos de globalización y las tasas de desarrollos tecnológicos para producir miles de elementos útiles para la vida, y sin duda muchos inútiles. A la par, se destaca en este siglo, el fortalecimiento de la robótica para incrementar productividades, con bajo costo marginal, o para realizar funciones especializadas que por su grado de exactitud o mecanicidad no es posible que  el hombre las realice. El trabajo humano pasa a segundo plano, nos volvimos obsoletos para algunos procesos productivos y se están remplazando miles de empleos por esta causa; sin dejar de mencionar el desarrollo de programas para sistematizar desde las actividades más complejas hasta las más sencillas de la vida humana.

¿A qué costo? La respuesta al parecer poco importa, tampoco la inestabilidad laboral, la precariedad de los ingresos y las injusticias, como saber que millones de seres humanos padecen hambre o pobreza. Ahora que poseemos información y medimos la pobreza nos acostumbramos a ella, igual ocurre con la violencia y otras conductas que atentan contra la vida humana y su desarrollo. ¿Dónde está la ética?

 

El futuro es incierto y no podemos predecir con exactitud cuál será el desarrollo de la humanidad en el futuro, ni las condiciones en que se desenvolverá la vida social, familiar, cultural, laboral, y menos cómo se ajustarán a los enormes cambios instituciones como el Estado, las empresas y otras organizaciones sociales como los colegios, universidades y centros de investigación

 

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