El rol del docente de apoyo frente al reto de una educación inclusiva de calidad

Es indudable que al hablar en la actualidad de Educación Inclusiva no se puede desconocer que uno de los conceptos iniciales fue el de “Educación Especial” que la UNESCO (1977) definió como “Forma enriquecida de educación general tendiente a mejorar la vida de quienes sufren de diversas minusvalías; enriquecida en el sentido de recurrir a métodos pedagógicos y material pedagógico moderno para remediar ciertos tipos de deficiencias”.

Transcurridos los años en el marco de la Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales, llevada a cabo en la ciudad de Salamanca (1994), la conceptualización del término pasó de ser “Especial” a “Integrador” a partir de la proclamación de “Educación para Todos” en donde “los sistemas educativos de las escuelas regulares debían ser diseñados y los programas aplicados de modo que tuvieran en cuenta toda la gama de esas diferentes características y necesidades”, así las cosas se dio la apertura a la Integración Escolar, buscando un poco dejar de lado al término de “Especial”, puesto que este puede ser tomado como sinónimo de segregación y discriminación con falta de expectativas de futuro, y el no reconocimiento del derecho a la igualdad en el trato.

Frente a este breve recorrido histórico cabe reseñar cual fue el rol del docente de apoyo que paulatinamente y desde las diferentes profesiones de educadores especiales, fonoaudiólogos, psicopedagogos, entre otros, que se encontraban en las instituciones educativas del país, se fue adaptando y asumiendo el reto que las experiencias de integración educativa de estudiantes con discapacidad generaron casi que simultáneamente a nivel nacional como lo fueron:

-Construir para mantener e implementar políticas educativas inherentes a la discapacidad.

-Liderazgo para gestionar, orientar y asesorar los procesos de Integración Escolar.

-Contribuir en la apertura de espacios y generación de condiciones que favore- cieran la Integración de los estudiantes con discapacidad

-Orientar y asesorar a los padres de familia en el proceso educativo de sus hijos.

-Formación Docente para asumir el reto de la implementación de estrategias en el aula que favorecieran la Integración Escolar.

Aún sin terminar de implementar todas estas acciones de manera contundente, el docente de apoyo debió asumir el siguiente reto como fue ya no la Integración Escolar sino la “Inclusión” que para Booth-Ainscow (2002) significa:

Un conjunto de procesos orientados a eliminar o minimizar las barreras que limitan el aprendizaje y la participación de todo el alumnado.

Sobre este marco de referencia actualizado, en términos de Educación Inclusiva y los elementos que se requieren para avanzar en este nuevo reto es que se toma en este artículo cual debe ser el rol del docente de apoyo, como un docente líder, innovador, mediador, con habilidades de gestión con el fin de poder articular desde sus funciones la implementación de Políticas, Cultura y Prácticas de Inclusión inicialmente desde la institución educativa en la cual se encuentre pero que al mismo tiempo tenga en cuenta a cada uno de los actores de la comunidad educativa con los cuales deba trabajar bien sea en la Gestión Directiva y Administrativa con Directivos Docentes y Administrativos o desde la Gestión Académica con Docentes de Aula, Área y Coordinaciones, así como también desarrollar una mayor incidencia en la Gestión de Comunidad ya que esta abarca además a estudiantes, padres de familia y relaciones interinstitucionales.

Finalmente es importante registrar que en la actualidad la “Educación Inclusiva” se encuentra en un proceso de ajuste y no porque se haya cambiado de términos o haya un Decreto que los formalice, esto garantice que el proceso se está dando en su totalidad de manera efectiva, aún hay muchos docentes que reportan que no cuentan con las suficientes herramientas, conocimiento y tiempo para implementar estrategias diferenciales, es evidente además que la discapacidad no es la única “diversidad” que debe ser atendida sino que al contrario la totalidad de los estudiantes en si registran ritmos, actitudes y comportamientos que requieren de la implementación del Diseño Universal de Aprendizaje, el currículo flexible y las estrategias diferenciales pero que aun así de llegar a implementarse no son garantía suficiente para que el estudiante aprenda, en algunas ocasiones las expectativas de las familias no van en concordancia con las realidades institucionales, por esto se requiere, de docentes de apoyo empoderados, líderes y con la fortaleza suficiente para no desfallecer en este camino hacia una educación para todos pertinente y de calidad.