Formación docente 2020 – 2023 en Bogotá: Un as bajo la manga para la calidad

La llegada de la nueva administración distrital al mando de Claudia López trae esperanzas en todo el espectro de las políticas de carácter económico, cultural, ambiental y social. Dentro de este último grupo se encuentra la política educativa, que se desagrega en múltiples líneas entre las que se encuentra la formación de docentes. Es la expectativa en este ámbito a la que se refiere este breve texto.

En el plan de gobierno de López presentado al momento de inscribir la candidatura, se propuso financiar a 5000 docentes con hasta el 70% del valor de la matrícula. Es una meta interesante que podría aumentarse pero que de lejos supera la pobre cifra de 1100 beneficiarios de Peñalosa pero que a un mes de terminarse su gobierno no alcanzará. La meta de López en la materia se pone a la altura de los avances que bajo la orientación de la ADE desde 2006 hicieron los gobiernos alternativos, solamente en el período 2013 – 2015 se destinaron en la Bogotá 85.964 millones con una cobertura de 6.500 docentes; antes de eso se registra una inversión de 72.000 millones en el período 2004 – 2009 [1].

No solo es positiva la cifra propuesta por López, sino que indudablemente Bogotá debe seguir trazando la ruta nacional para la materialización del derecho a la formación en ejercicio de carácter permanente a que tenemos derecho los educadores del país y eso exige que el enfoque de la política de formación docente tenga en cuenta los siguientes aspectos:

1. Ofrecer programas de formación pertinentes en IES de alta calidad dando prioridad a los que ofrecen las universidades públicas. La pertinencia está determinada por una buena lectura de las comunidades educativas que presentan realidades distintas de lo que fueron hace una década y distintas de acuerdo con las condiciones socioeconómicas y culturales de la localidad y la UPZ en la que se encuentran.

2.La formación de los docentes no es un privilegio o estímulo sino un derecho y como tal debe ser objeto de progresividad en materia de financiación.

3.Materializar la formación de una gran comunidad académica conformada por los docentes beneficiarios del apoyo posgradual, que atiendan las proble- máticas de sus propias comunidades educativas a la vez que construyen conocimiento de forma individual y de manera colaborativa con sus pares, organizados en colectivos, nodos y redes de docentes que trabajan en innovación e investigación educativa.

4. Establecer un política de incentivos y estímulos para “Reconocer el trabajo pedagógico de los docentes y di- rectivos docentes que realizan actuali- zación, innovación, investigación y/o demuestran producción académica, tales como: comisiones de estudio remuneradas, pasantías, intercambios, publicaciones, becas, premio nacional a la innovación pedagógica e investigación educativa, participación en eventos nacionales e internacionales, descarga total o parcial de la asignación académica, otorgamiento de tiempos necesarios para la investigación, reglamentación del año sabático, conformación y apoyo a redes locales, municipales, distritales y departa- mentales, entre otros reconocimientos”.

5. Mantener el otorgamiento de comisiones de estudio remuneradas para docentes que cursan estudios posgra- duales o de actualización del orden internacional y nacional y que requieren de dedicación exclusiva. Un logro importante liderado por la ADE y propuesto por el sector de Renovación Magisterial.

6. La reactivación de la Junta Distrital de Educación. El reto de la nueva administración en materia de formación docente debe ser visto como una oportunidad, teniendo en cuenta que el factor de formación y cualificación docente es sin duda fundamento de una política educativa sólida, con un cuerpo docente altamente cualificado afectando positivamente los entornos escolares, investigando, innovando y haciendo un rol activo de formación entre pares, de manera que sea visible un verdadero salto cualitativo hacia la calidad. Ese ha de ser uno de los ases bajo la manga de quien se ocupe de la nueva Secretaría de Educación en Bogotá desde 2020.