La jornada única escolar

Por Héctor Emilio Rodríguez, asesor del CEID ADE.

La jornada única escolar tiene como esencia ocupar a los escolares en una sola jornada diurna, así fue hasta el año 1966 cuando el entonces mandatario de los colombianos Carlos Lleras Restrepo decidió que en adelante serian dos las jornadas del Sistema Educativo Colombiano, tal vez fueron muchos los argumentos a favor de esta decisión, cuando las condiciones sociales eran muy diferentes a las de hoy, y el sistema asimiló el cambio sin mayores traumatismos, es de resaltar que la FECODE estuvo en desacuerdo con tal decisión; se economizaban recursos y se ganaba en cobertura, en un colegio de mil estudiantes ahora cabían dos mil; se asumió que el ciclo completo de preparación del estudiantado (once años de escolaridad)no era asunto de tiempo si se era eficiente en la labor.

Con la lay 115 de febrero de 1994 en su artículo 85 se retoma la jornada única diurna en los colegios, hoy después de casi 50 años sin Jornada única, 20 de ser exigida por la mencionada ley y no ejecutada por las sucesivas Administraciones, y con más de 30 años de neoliberalismo, los argumentos de entonces a favor de las dos jornadas se revierten con signo contrario se requieren recursos para construir nuevos colegios administrados por el mismo Estado, dotación y una clara política educativa no obediente cono los organismos económicos que la imponen en el orbe.

La jornada única debe considerarse como el eje principal de la política pública ya que ella implica a todos los elementos del sistema educativo: instalaciones con todas las dotaciones que la enseñanza de las ciencia demanda; amplios y diversos escenarios deportivos para que los estudiantes opten por su deporte favorito; un PEI bien concebido acorde con las soluciones que impone el desarrollo del país; plantas de docentes bien capacitados para transformar las prácticas pedagógicas, bien remunerados y comprometidos no por imposición sino por convicción con la educación de la niñez y la juventud, menor número de estudiantes por aula y docentes especializados en artes, lengua extranjera y educación  física en preescolar y primaria.

Por todo lo anterior, estamos lejos de que la soñada jornada única sea una realidad, a pesar de que en las últimas elecciones tanto de alcaldía como presidenciales, el tema haya sido de intensa discusión, de la misma forma  algunos funcionarios la han impulsado desde sus esferas, pareciera que desconociendo las complejidades que involucra, mencionamos algunos casos: El ex secretario de educación distrital Carlos José Herrera que quiso imponerla en un mes; en la Administración de Ricardo Sánchez, se promovió la jornada laboral de 8 horas presenciales, para “facilitar” la extensión de la jornada escolar y el actual secretario distrital de educación, Oscar Sánchez que la ha confundido con un activismo estudiantil no vinculado con el PEI,  continuando la práctica de contratación de la Administración anterior, ejecutando una diversidad de ellos con entes conformados sobre la marcha sin experiencia y que en la mayoría de colegios donde se ha impulsado ha conducido a mucho desorden institucional; y el último caso el de la actual Ministra de Educación Gina Parody que se ha comprometido con ella pensando más en cumplir con los organismos internacionales de orden económicos que en observar las necesidades prioritarias de nuestro sistema educativo, ya vislumbramos que empezó por mal camino.

En este contexto formulamos tres preguntas:

1.       ¿Cree usted el intento de la Ministra Gina Parody de hacer realidad la jornada única escolar tenga buen final?

2.       ¿Cómo vencer la impotencia ante la realidad de una caricatura de jornada única?

3.       ¿Cuáles son los principales elementos a tener en cuenta para ejecutar la jornada única escolar en Colombia?