No más irrespeto contra los maestros ni mentiras hacia la opinión pública

Por Henry Sarabia Angarita, Profesor Instituto Técnico Industrial Facatativá

Nuevamente la educación vuelve a ser noticia, y no por qué se estén diseñando políticas para mejorarla o que los candidatos Santos –Peñaloza y el ventrílocuo de Uribe (Oscar Iván Zuluaga), estén planteando alternativas serias para salir de la crisis en que se ha mantenido la educación a través de los años. El escándalo se debe a que ya no quedamos en los tres últimos lugares de las pruebas PISA, sino en el último.

Muchos “expertos” y periodistas, sin ni siquiera haber hecho una lectura comprensiva de los textos y recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ( OCDE), haciéndole eco y  el mandado a los neoliberales de turno, se vienen lanza en ristre contra los maestros, al plantear que los resultados obtenidos en PISA, son casi que exclusividad de los docentes, incluso, llegando a tal grado de irrespeto, al plantear que a quienes nos da por estudiar la carrera docente, somos aquellos que nos ha ido mal en la escuela y que una vez graduados en la universidad, somos los que más bajos desempeños demostramos. Es decir, estamos en aquella época en que un famoso escritor planteaba esa despectiva frase de que quien no aprendió nada en la vida se dedica a enseñar.

Es curioso que al leer varios documentos de la OCDE, (educationindicatore in focus, 2013/02, OECD, 2012 a; 2012b), entre otros, se encuentra que PISA no evalúa contenidos específicos del currículo y planes de estudios, ni la labor de los docentes ni los programas, sino que se centra en el reconocimiento y valoración de las destrezas y conocimientos adquiridos por los alumnos al llegar a los 15 años. Sin embargo, los famosos expertos, con base en los resultados de las últimas dos pruebas, se centran solo en echarle la culpa al docente, desconociendo además las condiciones y contextos en que éste desarrolla su labor.

Perry, G. (2014) en una entrevista para la revista semana dice que Singapur, Corea y Finlandia se concentraron en mejorar la calidad de los docentes y que con base en ello lograron increíbles avances en equidad, lo cual es cierto, sino que éste experto, no se refiere para nada al hecho que estos países con base en los análisis de sus propios resultados, han implementado medidas integrales, entre otras:

  • Garantizar el acceso a la educación a los niños entre tres y cinco años
  • Acceso a medios de comunicación de calidad
  • Acceso a buenas bibliotecas
  • Mejoramiento de las condiciones económicas, sociales y culturales de la población
  • Mejoramiento de los salarios de los maestros ( la mayoría de los países de la OCDE, alcanzan el máximo salario entre los 6 y los 9 años de haber ingresado)
  • Aumento del porcentaje del PIB, por encima del 6%, destinado para la educación.
  • Mejoramiento y mayor   formación, no solo  de maestros sino de la población en general, en el entendido que a mayor formación de la población, mejores resultados se da en los hijos y los jóvenes.
  • Educación terciaria ampliada notablemente a la población entre 25 y 64 años de edad ( la mayoría de países de la OCDE han aumentado entre 12 y 13 puntos las tasas de acceso)
  • Aumento del gasto en educación por alumno en más de 7000 dólares al año.

En últimas, lo que hacen estos países es considerar la educación como una inversión y no como un gasto, al invertir grandes sumas de sus recursos, porque entienden que ello no solo mejora la calidad de la educación sino que mejora la calidad de vida de toda la nación. Mientras dichos países plantean que invertir en los niños en la primera infancia, no solo aumenta sus capacidades sino que también mitiga la desigualdad de su origen,  en Colombia, la primera infancia se la dejamos a la madres comunitarias o abandonada en las casas de familia sin ningún tipo de apoyo.

C. Felfe, N. Nollenberg y N. Rodriguez-Planas (2012) y analistas como Heckman(2008), plantean que inversiones en la educación de los niños, de alta calidad, tiene efectos positivos sobre el desarrollo cognitivo y que cuando se realizan acciones de alta calidad sobre los niños en su primera infancia, aumenta sus capacidades.Lo cual es una verdad de Perogrullo, pero que nuestros mandatarios  no han querido entender. Los maestros, desde que discutimos y se logró la aprobación de la Ley General de Educación, lo planteamos y así quedo estampado en dicha norma, es decir el preescolar de tres grados completo, pero estos neoliberales que hoy se rasgan las vestiduras por los malos resultados, no lo han acatado y se ha quedado en letra muerta.

Otro aspecto que no tienen en cuenta los grandes analistas criollos, es que en la inmensa mayoría de los países de la OCDE, los promedios de alumno por estudiantes es de 20  por maestro, e incluso en muchos de ellos están llegando a 15.2, contrariando lo que dice la famosa propuesta de Compartir, de que el número de alumnos no afecta la calidad. Para muestra un botón: Finlandia y Portugal, tienen promedios entre 13.7 y 11.2 en primaria y entre 9.3 y 8.2 en la media, y han obtenido buenos resultados, mientras que Brasil, Chile y México que tienen promedios entre 17.1 y 25.2, no les ha ido tan bien.

Decir que los maestros en el país somos malos cuando atendemos hasta 45 alumnos por curso y sin los maestros de apoyo con que cuentan muchos países, es una falacia y solo deja un tufillo de rencor hacia quienes con tanta  dificultad y con tan malos salarios atendemos a la niñez y a la juventud, que a su vez está desamparada por las políticas implementadas por los mandatarios de turno, e inclusive por las mismas familias.

Echarle la culpa solo a los maestros sin tener en cuenta y sin evaluar todas las políticas implementadas por los últimos gobiernos, incluidas las que propuso JUAN MANUEL SANTOS, con el Acto Legislativo 01 y la famosa Revolución Educativa del gobierno de Uribe y las de la flamante ministra María Fernanda Campo Saavedra, es seguir desconociendo los desastres que han generado dichas políticas y por ende para seguir en las mismas, o simplemente para llegar a la conclusión que la mejor manera de solucionar el problema es privatizando la educación. 

Con el objetivo de reflexionar sobre quiénes son los verdaderos responsables, me permito formular unas preguntas:

  • ¿El Acto Legislativo 01/2001 y la Ley 715 que redujo los recursos para la educación en más de 70 billones de pesos fue propuesta de maestros?
  • ¿Somos culpables los maestros que no se haya implementado los tres años de preescolar en nuestro país?
  • ¿Es obra de los maestros el haber aumentado el número de alumnos por maestro y por curso y tener el hacinamiento que hoy tenemos en las aulas?
  • ¿Es responsabilidad del maestro, el hecho que existan tanta universidad de garaje y que esté formando profesionales mediocres?
  • ¿Es culpa de los maestros el hecho que los niños y los jóvenes vivan en ambientes de violencia intrafamiliar y que a su vez no cuenten con los apoyos requeridos para una mejor educación desde la familia?
  • ¿Los maestros somos los inventores de  los estándares, las competencias, los desempeños y toda cuanta moda se le vaya ocurriendo a uno u otro funcionario?
  • ¿El hecho que no se hubiera podido implementar los avances conquistados en la Ley de Educación, es responsabilidad del maestro?
  • Son muchas las preguntas que pueden surgir y que servirán de análisis para mirar quien tiene mayor responsabilidad en los desastres, con base en los resultados de las diferentes pruebas y que han generado el debate nacional.

 

Sin desconocer, la responsabilidad que tenemos como docentes de procurar y buscar una mejor calidad, y sin desconocer que en nuestro gremio, así como en otras profesiones, hay personas de baja calidad, no se puede aceptar el irrespeto y la macartización publica que se nos hace,¡ basta ya de tanta ignominia contra esta noble profesión y contra quienes en medio de las múltiples dificultades, formamos a esta niñez y juventud que tanto necesita de mandatarios que piensen más en ellos y en mejores condiciones de vida y en una verdadera  calidad de la educación!. La educación merece un análisis y un debate más serio que conlleve a buscar alternativas integrales, pasando por la reformulación de políticas que nos lleven a plantear que otra educación es posible.

 Hasta  la misma OCDE va mucho más allá de lo que plantean estos “expertos”

“El gran desafío está, sin duda alguna, en salir de las reacciones momentáneas y pasar a la más laboriosa pero prometedora tarea de analizar a fondo los resultados de las evaluaciones, y empezar a diseñar y poner en práctica políticas públicas adecuadas a la atención de los problemas descubiertos. Varios de esos problemas tienen que ver, seguramente, con las escuelas, pero muchos otros se relacionan también con las condiciones de vida de las familias, el acceso a medios de comunicación de calidad, el adecuado funcionamiento y la difusión de las bibliotecas públicas, y otras muchas cosas”.(PISA, Qué es y para qué sirve).

Por nuestra dignidad, no permitamos que se siga denigrando de nosotros y de nuestra profesión.

Bogotá, abril de 2014.

 

Documentos consultados:

  • Bustamante, N. y Linares A. (2014, pp2-4) Una educación que no nos saca del atraso, El Tiempo, Sección Debes saber, 6 de abril de 2014.
  • Felfe C., Nollenberger, N. y RodríguezPlanas,  N.  (2012): “Can’t  Buy  Mommy’s  Love?  Universal Childcare and Children’s Long‐Term Cognitive Development”, IZA Discussion  Paper No. 7053.  
  • Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. (2013).  Instituto Nacional de Evaluación Educativa, Madrid. Disponible en: http://www.mecd.gob.es/inee
  • OCDE, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, El Programa PISA de la OCDE, QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE. Paris.
  • Duzán, M. J. (2014, pp 146-47). En plata blanca. “los docentes deben salir de los mejores estudiantes”, entrevista Ex ministro Guillermo Perry, Revista Semana 1666, abril de 2014.