Prioridades del preescolar en Bogotá

Los conceptos de educación inicial y de educación preescolar, en algunos documentos internacionales, se ven como sinónimos para connotar la formación que se les da a los niños en los primeros seis años de vida. Sin embargo, sus prácticas difieren en cuanto a que la primera se refiere al desarrollo y la segunda al aprendizaje.
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La Educación Preescolar, en Bogotá, sufrió un revelador retroceso durante la Administración Peñalosa, cuando se suprimen los Pre-Jardín al pasarlos a otras entidades que no tienen como función la educación, se disminuyó la cobertura, y las Cajas de Compensación (que su función no es la educación) entran a las aulas de las instituciones por medio de Proyectos como el 1050.

El proyecto 1050, en su aplicación inicial, demostró que era posible aportar a la educación con docentes especializados en áreas como educación artística y educación física, que son indispensables en la potencialización de habilidades en las edades de 4 a 6 años, y que, además, facilitarían su tránsito por el resto de los grados escolares. Sin embargo, en el periodo comprendido por la administración Peñalosa, estos especialistas fueron remplazados por docentes de preescolar que desempeñan la función de acompañar la extensión de la jornada regular. Al ampliarse la jornada, este proyecto incide en el Plan Educativo Institucional (PEI), no obstante, no hay modificaciones, adecuaciones y mucho menos sustento en las Instituciones.

La importancia en la implementación de la Política Intersectorial “De Cero a Siempre”, es innegable, donde cada entidad implementa herramientas para optimizar la calidad, y que pretende incidir en el adecuado desarrollo de los niños en su etapa inicial (0 a 6 años). Por lo mismo, es imperioso ser sensatos y exigir la participación de cada entidad, únicamente, dentro de su especialidad.

El sector de la educación no debe continuar realizando los seguimientos, reportes y planillas, que anteriormente hacían las otras entidades -Hospitales, Secretaria de Integración Social, ICBF-, ya que dicha ejecución interfiere en la ejecución de actividades propias del aula.

Adicionalmente, los docentes de preescolar debían cumplir una asignación académica de 20 horas semanales en concordancia con el Decreto 1850 de 2002, empero, con la implementación del Proyecto 1050 se aumentó a 30 horas semanales, imponiéndoles la obligación de ser los primeros respondientes durante toda la jornada escolar.

Las Cajas de Compensación son entidades de carácter privado, cuya función social no es la educación, y que mediante su participación en el Proyecto 1050, impusieron la tercerización laboral, (la cual se conoce por sus implicaciones históricas de explotación laboral), mediante la contratación, de 8 o máximo 10 meses por prestación de servicios, de los “agentes educativos”, como son llamados, que deben laborar 8 horas dentro de la institución, 6 horas con niños y 2 horas para planeación y almuerzo, lo cual no permite tener un espacio de reunión concertado con las maestras titulares. Adicionalmente, tienen que asistir a las oficinas los sábados.

Aproximadamente, 500 docentes, que en el año 2014, con el Proyecto 901, entran a ser parte de la planta de la Secretaria de Educación del Distrito (SED) en Preescolar y al día de hoy se encuentran atendiendo niños en Jardines de la Secretaria de Integración Social, aún bajo las directrices de esta entidad y con una discriminación profunda en sus horarios (8 horas en la Institución), no cuentan con hora de almuerzo e incluso sin acompañamiento de las auxiliares por ser (como mal las llaman sus compañeros) las “laborizadas” de la SED, incumpliendo el primer punto de los acuerdos entre ADE – SED suscritos en el 2014, en el marco de la negociación colectiva de ese año.

En Colombia no se requiere ampliar la jornada escolar para mejorar la calidad de la educación, con el número de horas definidas en el Decreto 1850 de 2002, son suficientes. Lo que se debe es mejorar el derecho a la educación, garantizando los tres años de preescolar en el sector público precisados en la Ley 115 de1994; contar con los equipos de profesionales docentes especializados, de orientadores y de auxiliares; tener los espacios adecuados para su alimentación y hora de descanso; fortalecer la cualificación de los docentes de preescolar (sin discriminar por su forma de vinculación); y la vinculación de planta de docentes para Jardín y Pre-Jardín y dando cumplimiento del Acuerdo #2 logrado por Fecode en la negociación colectiva frente al gobierno, donde este se “compromete a la ampliación progresiva descentralizada y articulada de los tres grados de preescolar en instituciones educativas oficiales con planta docente oficial”.

Los maestros de Educación preescolar nos debemos apropiar de nuestro rol e importancia dentro de las Instituciones, esto se logra con el conocimiento y difusión de la ley de educación, así como con la formación política, visibilizando los Proyectos Educativos Emancipadores que se desarrollan en las aulas, y con la lucha y dignificación de los maestros y de la educación de estos grados.

En resumidas, la próxima Administración de Bogotá, debe velar por la materialización de la universalización de los tres grados de preescolar en los colegios y con educadores oficiales y en cuanto a la calidad se refiere, también asumir lo consignado en la ley 115 de 1994 y en su decreto reglamentario 2247 de 1997 que desarrolla los fines relativos a la prestación del servicio educativo del nivel preescolar, en virtud de lo cual, será de una importancia mayúscula que el nuevo gobierno de Bogotá lidere desde la asociación de alcaldes de capitales el cumplimiento - por parte del gobierno- de los acuerdos con Fecode, especialmente el aumento real y progresivo de los recursos del Sistema General de Participaciones, mediante una reforma constitucional que garantice financiar el derecho a la educación de todo el país.