Resurge el movimiento estudiantil

Despues de 37 días de dura contienda es inevitable y necesario que los jóvenes reflexionemos sobre el reciente Paro Nacional de la Comunidad Educativa, en el entendido que de un correcto análisis depende que atinemos en el rumbo a seguir.

Es evidente que el objetivo principal del movimiento, no se logró. Es decir, el acto legislativo 012 finalmente fue aprobado y con él, el más devastador atentado contra la soberanía nacional en el campo de la educación y de la cultura en la historia reciente del país, tal como se ha demostrado en los otros artículos de esta edición y que nos exonera de analizar ese aspecto y tratar en cambio los asuntos positivos, especialmente, lo concerniente a la participación del alumnado.

Consideramos que el saldo a favor es para la unidad de los destacamentos patriotas y de su fortalecimiento, entre otras razones por la manera decidida como los estudiantes de secundaria salieron a defender tanto el carácter público de la educación como también su necesaria existencia para la independencia y el desarrollo nacionales que expresaron en una consigna: “Viva la E... viva la E, viva la educación formal, no la dejes...NO, no la dejes NO, no la dejes privatizar”.

Un aleccionador balance de sus acciones, lo elaboraron cuando se aprestaban al desenlace de la batalla, en la tenaz y tensa última semana. A pesar del cansancio y cuando las votaciones del Senado y la Comisión I de la Cámara, del 15 de mayo y del 6 de junio, respectivamente, les confirmó el poder del imperio, el carácter antinacional del Gobierno y los puso sobre aviso de un adverso resultado, decidieron superar la etapa de la desilusión, animados por la contundente respuesta del Movimiento Obrero el 7 del junio, y señalaron “¡¡Por favor entiendan, ‘señores’ gobernantes y parlamentarios, no les creemos y no los acatamos!!. El mensaje es claro. El Movimiento Estudiantil de Secundaria ha resurgido después de un cuarto de siglo. Hemos aprendido en estas semanas como funciona de verdad este país, más que en años dentro de las aulas. Hoy sabemos quienes están a lado de la Nación y del pueblo y quienes no. Nos apropiamos de la defensa de la educación pública. Tenemos claro lo que es la dignidad. Conocimos a nuestros rectores y maestros en la faceta más importante, su compromiso real con la sociedad y esa es la medida de nuestro respeto hacia ellos. Y estamos orgullosos de haber dejado de ser rutinarios alumnos y convertirnos en alfabetizadores de nuestra propia causa y de desatar la mayor resistencia contra la intervención extranjera en nuestros asuntos económicos, políticos, educativos y culturales con la más grande movilización de los últimos tiempos. Supimos por qué el 8y9 de junio son los días del estudiante y los celebramos con entusiasmo en las carpas y en torno de las fogatas que se prendieron en las instituciones tomadas, que además de espantar el frío, avivaron la llama de la fraternidad, la solidaridad y la esperanza. Mejor dicho, todos los indicadores de nuestra labor, señalan que hemos aprobado los logros y que los estudiantes de Colombia no nos rajamos en este curso intensivo de ciencias sociales, políticas y económicas, democracia, ética, matemáticas, composición y redacción, etc.

Por todo lo anterior, marcharemos nuevamente hoy y mañana y batallaremos hasta el último día de este Paro por el hundimiento del Proyecto y advertimos que una vez reingresemos a las labores académicas, nada será como antes porque sabemos de nuestras capacidades e independientemente de lo que apruebe la plenaria de la Cámara de Representantes, la lucha continúa porque como lo coreamos los estudiantes ‘ Y no queremos y no nos da la gana, ser una colonia norteamericana’”. (1).

Igualmente, se fortaleció la Resistencia Civil por la comprensión generalizada que alcanzó la población sobre la intervención del F.M.I. y el gobierno de Pastrana como los verdaderos responsables de la crisis y ratificó que el camino ha seguir es la integración del más amplio frente, que en esta ocasión desbordó las organizaciones de los estamentos de la comunidad educativa y los trabajadores de la salud e incluyó a los representantes de los municipios, los departamentos y Parlamentarios. Pero también porque ingresó a ella, un destacamento tan numeroso como lo es el estudiantado, por décadas ausente y que ahora, resurge pero al lado de la Nación y de los trabajadores; tal como ha ocurrido en Seattle, Praga, Quebec, Gottemburgo, Salzburgo y en todos los rincones del planeta, en donde los jóvenes padecen los estragos de la globalización neoliberal y salen decididamente a hostigar a los responsables.

Creemos que estos hechos pueden ser de mayor significado para la historia del Movimiento Estudiantil porque es el cierre de una década, que en Colombia inició con la utilización de su nombre, desde la Casa de Nariño, con el propósito de pavimentar el camino de la reconolización norteamericana por medio de una nueva constitución y de paso, hacerla aparece como la resultante del más puro y fogoso anhelo de los jóvenes. Durante este lapso, la elite neoliberal manoseó la independencia de los estudiantes, promoviendo cuanta organización de bolsillo requería cada vez que necesitaba ambientar en la opinión pública un nuevo zarpazo a la soberanía económica y política del país o cuando requería animar alguna de sus modalidades de golpe de estado.

Por fortuna el millón o el par de millones de estudiantes que se movilizaron recientemente, vuelven a colocar las cosas en su lugar y junto con sus semejantes de otras latitudes, ¡¡al fin!! colocan epitafios al fin de la historia que reinaba en sus mentes, los cuales sintetizan en graffitis y consignas en las calles de las ciudades Europeas y norteamericanas: “Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan”; “Vuestra riqueza es nuestra miseria” o en las muros de las avenidas bogotanas que interpretan con tino los anuncios del gobierno “ No les privatizaré la educación, sólo los privaré de ella”. En uno u otro lado del paralelo del Ecuador o del meridiano de Greenwich, señalan el camino que deben tomar: “La Resistencia cotiza al alza”; rezan las postales que imprimen los grupos antiglobalización en Cataluña. O el ingenioso complemento de la principal consigna política del Paro Nacional en Colombia “ Y si queremos y si nos da la gana ser una Colombia, libre y soberana”.

La Juventud Patriótica, bajo la dirección del nuestro Partido, el MOIR, desentrañó la naturaleza antinacional de la constituyente, advirtió oportunamente de las graves implicaciones de perder la independencia del estudiantado (2) y se colocó al lado de resistencia durante esta década, logrando frustrar en un sinnúmero de ocasiones que los estudiantes, sus asociaciones o sus representaciones a los órganos de gobierno de las instituciones educativas cayeran en manos de la panda neoliberal o que avalaran la intervención norteamericana y/o su política en el terreno de la educación, la ciencia y la tecnología. Para el efecto animó la constitución de un factor de dirección que orientara y organizara a los estudiantes. Esos fueron las razones, que condujeron a que al lado de un significativo sector de organizaciones y dirigentes estudiantiles, independientes o provenientes de diversas tendencias políticas se le diera vida al CONSEC, que hoy merece reconocimiento por haber colocado toda su experiencia y sus efectivos en el Paro. Ratificamos nuestra decisión de acompañarlos en su propósito de seguir en la construcción de una poderosa organización nacional, antimperialista, democrática, representativa e independiente, que le permita enfrentar en mejores condiciones las decisivas batallas que se avecinan.

Para la JUPA, es motivo de alborozo la forma multitudinaria como el Movimiento Estudiantil caracterizó y enfrentó esta nueva reforma constitucional. La califica como una ejemplar manera de “conmemorar” la nefasta Constitución de 1991 y está seguro que esta irrupción de los jóvenes colombianos es el mojón que señala las postrimerías de un período de retroceso y el preludio de las épocas de flujo del más grande movimiento social antiimperialista. Por supuesto, redoblará sus esfuerzos para que así sea, para ello se ha preparado con la paciencia propia de los destacamentos que optaron por la Resistencia y seguirá apurando el paso.

Bogotá, 10 de julio de 2001

(*) Declaración del Comité Ejecutivo Nacional de la Juventud Patriótica (JUPA). Publicado en La Bagatela Nº 3. Bogotá, julio 17 de 2001.

(1) Nuestra evaluación, las nuevas lecciones y tareas. Comunicado de la Secretaria Ejecutiva Nacional y del Comité Distrital de Secundaria y del Consejo Nacional Superior Estudiantil de Colombia (CONSEC).Bogotá, 14 de junio de 2001.

(2) ¿Cuál Movimiento Estudiantil?. Nueva Democracia, órgano informativo de la JUPA, Noviembre -Diciembre de 1990. Reproducido en La Comunidad Educativa frente al Neoliberalismo. Ediciones CENC, junio de 1997.