Nuestra presencia en la Asamblea General de Delegados de las Cooperativas del Magisterio y, especialmente, en CANAPRO, ha sido muy modesta. Sin embargo, hemos opinado oportunamente a favor del cuidado de su patrimonio y en la necesidad que desde allí se defiendan la salud y la educación públicas.
Razón por la cual, en su momento, en el año 2005, nos manifestamos en contrario de que se embarcara en la aventura de convertirse en empresaria de servicios médicos, en cambio de coadyuvar al gigantesco reclamo del Magisterio al Gobierno Nacional en el cumplimiento de los términos de referencia a las que se comprometen las entidades de salud, como también, en la defensa del régimen especial y la existencia del Fondo Nacional de Prestaciones del Magisterio (FOMAG), casi único en su género en Colombia, a través del cual el Estado responde por la salud, las pensiones y las cesantías. Hoy nuevamente advertimos que no sería ni consecuente ni conveniente que tan negativa experiencia se reeditara, por ejemplo, en la educación, como ya se anuncia por algunos sectores.