Un Bush para chatarrizar, Lucho sin Rodeos

Por: Luis Eduardo Garzón

Solo treinta de cada cien ciudadanos en Estados Unidos lo quieren. Les recortó impuestos a los más ricos, dejó un medio ambiente que parece inodoro de baño público y gracias a su fracaso económico Paul Krugman —su principal crítico en esta materia— ganó el Premio Nobel de Economía.

Aunque sus declaraciones eran divertidas para algunos de sus conciudadanos, daría la impresión de que para ser presidente de ese país no se necesita ser inteligente. "La gran mayoría de nuestras importaciones vienen de fuera del país". "El futuro será mejor mañana". "Un número menor de votantes es una indicación de que menos votantes están yendo a votar". "Para la NASA, el espacio aún es alta prioridad". "Es tiempo para que la raza humana entre al sistema solar". "No es la polución la que está perjudicando el medio ambiente, son las impurezas en nuestro aire y nuestra agua". "Estamos empeñados en trabajar con ambas partes para llevar el nivel de terror a un nivel aceptable para ambas partes". "He hablado con Fox, el nuevo presidente de México, para tener petróleo que enviar a Estados Unidos. Así no dependeremos del petróleo extranjero". "Si no tenemos éxito, corremos el riego de fracasar". "Nosotros estamos preparados para cualquier imprevisto que pueda ocurrir, o no". Y "francamente los enseñantes es la única profesión que enseña a nuestros niños", son, entre otras muchas frases, la confirmación de que Bush se escribe con b de burro.
 
Nuestro gobierno lo añorará. Enseñó a promover falsos positivos. El principal y más costoso: la invasión a Irak, que todavía se mantiene, con cerca de cinco mil soldados norteamericanos muertos —más que los desaparecidos el 11 de septiembre—, cerca de setecientos mil millones de dólares de gastos, aún buscando las armas nucleares de Hussein, y con Bin Laden vivito y coleando. Y lo más grave es que nuestro Presidente fue el único latinoamericano que lo apoyó en semejante despropósito. El DAS aprendió de la administración Bush cómo interceptar a sus contradictores y, sobre todo, volverlo política de Estado, dizque en defensa de las libertades. Le enseñó a la seguridad democrática colombiana a graduar enemigos, con el cuento del eje del mal, que dice que el que no está conmigo está con el terrorismo.
 
Plagiando una canción de Willie Colón. W terminó triste y vacío. Su candidato, McCain, hizo lo que Germán Vargas Lleras hace en Colombia, tomar distancia radical de su jefe. Su César Mauricio Velásquez, el portavoz presidencial, Scott McClellan, adhirió a Obama. Hizo sonrojar al presidente Chávez interviniendo la economía, so pretexto de un salvamento a una crisis financiera del tamaño de un Katrina. Su vicepresidente, Dick Cheney, a todo lo que se movía le apuntaba. Así hirió a su abogado personal, Whittington. Algunos en Colombia le aprendieron tamaña atrocidad.
 
Celebraré que este Bush se vaya y raudo. Lo haré con un Walker, lo único rescatable de su nombre. Le agradezco como colombiano que le haya brindado un escape a la hiperintensidad de nuestro Presidente, invitándolo a ver los terneritos del rancho Crawford, en Texas. Recordaré las veces que hizo escala en Colombia para echarle gasolina a su avión. Guardaré gratitud por su trabajo encomiable, así sea contra su voluntad, en favor de las minorías afrodescendientes. Pero, sobre todo, su ida lejos de una nostalgia, nos genera una ilusión. Nada podrá ser peor.

Tomado de "El Espectador"
5 Nov 2008