Llegó la hora del pueblo: ¡a las doce vamos con el sí!

La manifestación del constituyente primario, es decir, el pueblo, se manifestó el primero de mayo para defender las reformas sociales, que un puñado de senadores que odian a los pobres, entre ellos dos líderes cristianas, dejó sin posibilidades de que los trabajadores y trabajadoras pudieran mejorar su calidad de vida, negando un debate democrático de frente al pueblo, en una manguala con los uribistas y un de desprecio por los pebres, hundieron el proyecto de reforma laboral, negando así la posibilidad de una reforma laboral justa para la clase trabajadora, en la que se pretende recuperar derechos laborales arrebatados por la avaricia y la corrupción, de esa clase burguesa emergente engendrada en las mafias del narcotráfico.

No solo esta reforma laboral es la que han hundido los lideres del centro democrático y sus aliados de la corrupción, está también la reforma a la salud, la reforma a las pensiones, estas propuestas del gobierno del cambio buscan por ejemplo, en la de pensiones, que un señor de más de 80 años pueda tener una pensión, señores y señoras que al no haber trabajo, les toco el rebusque en las calles vendiendo dulces y cigarrillos en los semáforos, o los desplazados de diferentes pueblos del país que les toco como empleo de subsistencia vender en los rincones de la plazas de mercado, o los campesinos a los que jamás los patrones, las gentes de bien, les pagaron para la atención en salud, y que tampoco aportaron para las pensiones de sus trabajadores para que pudieran tener este beneficio.

Aquellos terratenientes que desconocieron los derechos laborales de los trabajadores del campo, a cambio de pauperizar a los campesinos, fueron premiados por obra y gracia del Gobierno de Uribe, a través del desfalco a la nación, por intermedio del condenado Luis Felipe Arias con el programa de Agro Ingresos Seguros. Dineros que se les dieron a la gente de bien alrededor de 16,567 millones de pesos, a familias de la costa Atlántica, como los Dávila Fernández de Soto, Dávila Abondano, la Vives Lacuture, (datos de el periódico el Tiempo del 18 de enero del 2024). A los campesinos de parcela cero pesos. Vemos en este ejemplo, como los dineros que deberían ser para los campesinos con necesidades, fueron destinados a los terratenientes, que en aquellos años apoyaron al candidatura y reelección de Uribe Vélez.

Esos ricos beneficiados con la plata del estado, con sus representantes en el senado, se rasgan ahora las vestiduras, porque las reformas que propone el gobierno del cambio, es que esos dineros lleguen real y directamente a los campesinos, que son a los que no les da asco untarse la manos de tierra para sacar la papa, pisar el barro para sembrar arroz, arar con bueyes a pata pelada; aquellas gentes de bien, no quieren que esos dineros lleguen a esa indiamenta que otrora sembraba los campos de maíz, de trigo, de cebada, de arroz, de papa, que se mente en las selvas a cosechar los frutos de la manigua, a pescar en los ríos de la patria para llevar alimentos a cientos de compatriotas que viven en los rincones más apartados del país, dónde jamás hizo presencia el estado burgués y fascista, esos alimentos que también llegan a las ciudades dónde intentan vender sus productos, para no caer en manos de las mafias de las drogas ilícitas en las siembras de coca o marimba, para no quedar encerrados en la
violencia de esas economías traquetas que amparan al fascismo con las bandas criminales con las que convivio la seguridad democrática de aquel presidente Uribe.

Atrás no se quedan los desfalcos a la salud. La reformas que busca el presidente Petro, una tiene que ver con acabar con el paseo de la muerte, que todos, todas las trabajadoras y trabajadores, puedan tener atención medica en los hospitales del país, busca acabar con esos robos continuos de las IPS, esos robos que han dado como resultados una precaria prestación del servicio de salud de la clase trabajadora, a los que produce las ganancias para los ricos, esos trabajadores no tienen una atención médica justa y de la calidad al trabajo que prestan en las diferentes entidades de la producción, que van desde los campo hasta las ciudades donde entregan su vida para que sus familias al menos puedan comer.

La crisis de la salud se puede sentir con la falta de atención médica, Hospitalaria, la no entrega de medicamentos, todo esto tiene que ver con la corrupción que, en la reforma planteada por el actual gobierno, pretende acabar con ese flagelo que les ha quitado la vida a miles de trabajadores en el país. Más de 11 billones de pesos se calcula el desfalco a la salud, plata que se la llevan IPS fantasmas que según ADRES son por lo menos 10 entidades ficticias que cobraban dineros para la salud sin prestar ningún servicio médico, muertos que no han muerto, IPS sin instalaciones físicas que cobran con facturas falsas.

Resulta inquietante que aquellos que se oponen a estas reformas, sean senadores, congresistas y altos jerarcas de los partidos tradicionales como la U en cabeza de los Vargas Lleras, Cesar Gaviria liberal, Pastrana conservador, los Valencia, los Cabal, los Turbay del Centro Democrático, que en sus filas arrastran a condenados por nexos con paramilitares, por concierto para delinquir, corrupción, fraude, estos partidos con esos lastres son quienes se oponen férreamente a la reforma a la salud, a los Vargas Lleras por ejemplo el gobierno Petro ha denunciado el ocultamiento de 5.5 billones en deudas de la nueva EPS que es manejada por Enrique Vargas Lleras, hermano de German, el ministro coscorrón, el que le pega a los trabajadores, estos son los que están en la brega de que esa reforma no se haga para seguir viviendo a costa de la salud de los trabajadores y trabajadoras de Colombia.

Por esos ejemplos hay que entender porque se oponen a las diferentes reformas. Ante ese flagelo de corrupción la propuesta del gobierno para recuperar salarios, pensiones y salud de los trabajadores, son las reformas planteadas por el gobierno del cambio, que son para el bienestar de la clase trabajadora. Pero aquellos corruptos están representados en el Senado y la Cámara para que no las aprueban, se burlan del gobierno, y sin importarles la clase trabajadora, prefieren seguir usufructuándose del erario público mediante el desfalco al estado a través de la corrupción.

Por eso el mandato del constituyente primario se tiene que hacer sentir en las diferentes plazas democráticas, en los debates de las tiendas, en el Transmilenio, para ir conociendo las doce preguntas del referendo popular, para que de esta manera con todos los colombianos conquistar las reforma, laboral, la de salud, la de pensiones. Por eso hay que votar sí a las doce, la hora del pueblo ha llegado.

Jairo Castro B

Scroll al inicio
Ir al contenido
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.