No convertir un triunfo en una derrota

Editorial de Renovación Magisterial, mayo 10 de 2015

Por: Miguel Ángel Pardo Romero, Fiscal de la ADE[1]

Para establecer el real alcance del Acuerdo suscritos entre FECODE y el Gobierno Nacional[1] como producto del Paro del Magisterio, este debe ser analizado en su conjunto y no por uno solo de sus puntos.

La insatisfacción que nos produce a todos, el hecho que NO se haya alcanzado el 28.3% de la nivelación salarial, - teniendo en cuenta el estudio presentado por la Federación en la negociación y que se haya avanzado en el 42% de esta cifra-, NO puede desconocer el principal triunfo de este movimiento, propinado a la medida gubernamental neoliberal que, desde el año 2002 se propuso bajar el pasivo pensional en 15 billones de pesos[2], principalmente, congelando y limitando los ascensos de los colegas del 2277 de 1979 y, a la vez, entrabando los ascensos y la reubicación salarial de la docencia regida por el 1278 de 2002, a través de la tramposa evaluación de competencias. Lograr, como producto de este Paro Nacional, la evaluación diagnóstica - formativa y un instrumento para restituir los criterios académicos y no fiscales para los ascensos, constituye un acto mayúsculo a favor de la carrera y la dignificación docente.

Abrir la puerta para que se materialicen los ascensos y la reubicación de 80.000 docentes en la tercera semana de septiembre como lo dicen los Acuerdos, que nunca lo han podido hacer en el nuevo escalafón pese a sus cualidades y títulos, le pone cifras a este acto de justicia y solidaridad, como también, para quienes en adelante requieran ascender. En el caso de Bogotá, en donde el 58% del Magisterio se rige por el decreto 1278 de 2002, el alcance será de mayor significación, si se tiene en cuenta que 13.697 colegas se encuentran en la categoría 2°  y solo 1402 han logrado ingresar o ascender al grado 3°.  [3]

Sería un sin sentido que valoráramos mejor la imposición que logró Santos como Ministro de Hacienda en 2001, -al reducir nuestro pasivo pensional en la impresionante cifra registrada- y, no le otorgáramos el alto valor que le corresponde a esta reivindicación con la que desatamos los ascensos de la fiscalista evaluación de competencias, derrotando a Santos como Presidente de la República, pese a que insistía que la evaluación de competencias no era negociable.

De otro lado, la merecida bonificación del 10% en 2016 y del 15% a partir de 2017 para los colegas regidos por el 2277 de 1979, beneficiará a partir del 30 de enero  a 120.000 docentes a nivel nacional y, en Bogotá, a 11.572 educadores que se encuentran en el grado catorce del escalafón, es decir al 79% del total de maestros, maestros  y directivos docentes que están regidos por este decreto en la Capital de la República. Sin contar que en corto tiempo, cobijará también al 18% que están ubicados en categorías doce (11%) y once (7%)[4]. No sobra anotar, que este reconocimiento no está atado a nuevos títulos ni a producción académica.

Fruto del Paro Nacional, el Gobierno incluyó en el Plan Nacional de Desarrollo, -PND- significativos recursos con los cuales la Nación se responsabiliza de las deudas al Magisterio en las regiones y asegura su pago.

Los Acuerdos suscritos, también nos permiten también presentar a los estudiantes, padres y madres de familia, los resultados del Paro Nacional con la cara en alto al lograr incluir en el Plan Nacional de Desarrollo –PND- un significativo presupuesto para extender la gratuidad, la infraestructura y la alimentación escolar. Será el Gobierno Nacional al que le tocará responderle a la sociedad por negarle a los niños, el preescolar de tres grados y aplazar hasta el 2030 la universalización de la educación media.   

Reabrir la puerta para que los etnoeducadores logren la equidad salarial en consonancia con su trabajo y los importantes recursos para el bienestar de los educadores, tampoco son puntos de poca monta y monto.

Reivindico la lucha por la dignificación del salario, que se ha retomado en sostenido en los movimientos y paros realizados desde mayo de 2013, conquistando la prima de servicios, cuyo monto corresponde al 50% de un salario, equivalente a un 4% mensual, que se reconocerá desde este año en adelante para todo el Magisterio. El reconocimiento adicional al salario básico en 15 % y el 30% a los colegas con maestrías y especializaciones, respectivamente, ubicados en la categoría 2° del Decreto 1278 de 2002, que complementa el 9% ya obtenido a los docentes que tienen títulos de especialización; reconocimiento, que en el caso de Bogotá, ya disfrutan 4.999 maestras y maestros (4.109 con especialización y 890 con maestría), cifra que seguirá creciendo gracias a la materialización de la propuesta de la ADE, acogida por la SED, consistente en que el Distrito está apoyando con el 70% del costo total, la financiación de los posgrados a 10.000 educadores entre 2007 y 2016.  A lo que se agrega, que gracias a la unidad de la lucha de los Trabajadores del Estado, este año el ajuste anual NO quedará por debajo del salario mínimo, rompiendo otro “criterio” neoliberal que antes desfavorecía a los empleados públicos, incluido el Magisterio.

No nos satisfizo el porcentaje alcanzado en esta batalla pero dos aspectos no pueden negarse, pese o más allá del último 12% de nivelación salarial obtenido: el primero, lo hasta ahora logrado empieza a reflejarse en nuestros ingresos porque asumimos el criterio de luchar por estos de manera previa a la aprobación de los presupuestos nacionales y, no en los meses de diciembre cuando nada había que hacer y, el segundo aspecto, los efectos en el aumento real de los salarios que representará destrabar los ascensos producto de los Acuerdos suscritos será muy superior.  Prever también es dirigir.

Motivo de otro editorial, será el gran significado que tuvo el Paro Nacional para la sociedad y el Magisterio, como también, si hubo errores o no en la táctica y la forma correcta o incorrecta como se levantan los paros, lo cual tiene que ver con la democracia sindical, que también hace parte del debate y de la insatisfacción sincera de amplios sectores del Magisterio, la que debe deslindarse de quienes quieren pescar en rio revuelto, introduciendo el insulto antes que el argumento. Capítulo especial, es el análisis que debemos hacer sobre el alto grado de influencia destructora que aún tiene los grandes medios de comunicación en el sector educativo y sus organizaciones sociales, con particular agudeza e interés, cuando se pretende convertir un triunfo en una derrota.

Todos estos aspectos, los podemos abordar acudiendo a nuestra condición de académicos y pedagogos para examinar con acierto la situación.

Un reconocimiento y un abrazo fraternal  todo el magisterio.

A todas y todos un merecidísimo  día de descanso dominical.


[1] Miguel Ángel Pardo Romero, Magister en Historia, licenciado en Ciencias Sociales. Ex delegado del Magisterio de Bogotá ante la Junta Distrital de Educación (JUDI) y ante el Comité Distrital de Capacitación Docente (CDCD). Ex –presidente y actual Fiscal de la ADE. Correo miguep2011@gmail.com, facebook: Miguel Ángel Pardo Romero, Twitter: miguep_ade, página electrónicawww.renovacionmagisterial.org. Radio Revista Aula Múltiple, Domingo 10 de mayo de 2015

[3] Cálculo actuarial y flujo del pasivo del Magisterio. Memorando al Ministerio de Educación, elaborado por Viceministro Técnico de Hacienda y Planeación Nacional de Colombia, 1999. 

[4] Caracterización de la planta docente de Bogotá, abril 2015

[5] Ibídem  


 

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